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sábado, 23 de enero de 2010

El Recién Nacido Espartano

Justo al nacer el niño era examinado por los ancianos para determinar si podría convertirse en un buen guerrero.




En caso de que se tratara de un bebé débil o con malformaciones, era llevado al pie del monte Taigeto donde se le arrojaba por un barranco. 



Se consideraba que la ciudad no debía tener lastres y que a cualquier ser que no fuera lo suficientemente fuerte como para sobrevivir era mejor evitarle una vida de deshonra constante para él y carga para la comunidad. 

Si este recién nacido superaba la primera prueba de su vida recibía un lote de tierra y se autorizaba a su familia para que lo criara. Desde entonces su destino estaba trazado: si había nacido varón no podía ser otra cosa más que soldado.



¿Y que sucedía con las niñas? 

A ellas también se las educaba de manera diferente al resto de Grecia. Se trataba de hacer de ellas madres fuertes, aptas para engendrar hijos vigorosos. 
Espartanas Luchando


También ellas estaban sometidas a una rigurosa selección eugenésica que llevaba a muchas de ellas al pie del monte Taigeto. 

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